Michel Gondry y la vuelta al día en 80 mundos. Parte 2: Human Nature

Abriendo la  segunda parte de la secuela sobre las cosas que no deben faltar en un blog de cine…Human Nature (2001). El primer largometrage del director Michel Gondry, producido por su amigo Spike Jonze, quien personalmente puso en el buen camino a su colega presentándolo a otros productores e inversionistas como la persona indicada para dirigir el segundo guión del brillante Charlie Kaufman (guionista de Being John Malkovich, Adaptation, Confessions of a dangerous mind, Eternal sunshine of splotess mind y Sonecdoche, New York, de esta última cómo director).

La imagen se hace presente con el vuelo de un pájaro y dos ratones blancos, quienes huyen de él. Es el espíritu de la supervivencia, el instinto animal que marca el inicio de la cinta y que nos acompañará durante los próximos 86′ min. Los efectos de sonidos están trabajados de tal manera que oímos los pasos de los ratones y el rose del pasto bajo sus patas, las alas del cuervo y el ruido del río. Los sonidos están a “escala humana” y podríamos afirmar que es una manera de humanizar el mundo animal.

El plano se abre y vemos los pies de un hombre, su inmovilidad nos indica que está muerto. En la segunda secuencia se deja ver  Lila Jute, una joven (Patricia Arquette) acusada de asesinato, que argumenta frente a la policía que no siente remordimiento alguno por lo que hizo. Acto seguido vemos al segundo personaje, Puff (Rhys Ifans), diciendo exactamente lo contrario e inmediatamente da paso para  reconocer al tercer personaje, Nathan Bronfman (Tim Robbins) ,quien con una bala que le atraviesa la cabeza y en una especie de limbo espacio-temporal nos dice que ya no tiene idea de que es lo que significa arrepentimiento.

Lila explica como le es igual estar encerrada en prisión o estar en libertad. Ella siempre ha estado encerrada. En un cuerpo, una sociedad, un comportamiento, ideas, morales, metas, competencias, etc.

Antes de pasar los cinco primeros minutos de la película ya tenemos a los tres personajes principales y el nudo de la historia se expone con mucha sabiduría, una fuerte crítica a la sociedad y al comportamiento humano en general es sin temor presentada.

Lila es una joven que sufre de un grave hirsutismo y que a causa de su problema es rechazada por la sociedad. Lila decide alejarse de la humanidad y se interna en el bosque para vivir en armonía con su lado animal. Pero descubre que su lado humano también tiene necesidades y que debe regresar una vez más a la ciudad. A su regreso conoce al Doctor Nathan, un científico obsesionado con el buen comportamiento y los modales de sociedad y que pronto se convierte en su novio. Lila rehúsa de su lado primitivo escondiéndolo a la vez de su enamorado e intentando convertirse en una novia modelo.

En un día de excursión al bosque la pareja descubre a Puff, un hombre que ha vivido como simio durante toda su vida y que jamás ha tenido contacto con humanos. Instantáneamente se convierte en el nuevo proyecto de Nathan, quien decide llevarlo consigo hasta su laboratorio. Su meta: convertirlo en un société.

Es una temática que muchos han intentado tocarla sin mucho éxito, salvo, claro,  por Stanley Kubrick en  The Clockwork orange (1971).

La esencia del ser humano y la sociedad. ¿Dejamos conducir nuestras vidas por dogmas sociables inamovibles?  ¿Cuál es el precio que pagamos por estar dentro de los cánones de la sociedad y ser aceptados dentro de ella? Con una lucidez admirable, Gondry, capta el fondo de esta problemática y nos la presenta de la manera más pura y simple.  Agradezco esta vez la explicación dulce y sin violencia por parte del director- en comparación con La Naranja Mecánica-.

Si bien la película tiene un guión fuerte y que goza de técnicas que la rinden interesante visualmente, carece de definición y de ritmo. Cosa que seguramente Gondry aprendió después de este rodaje y que si lo tomamos como primera experiencia se gradúa con honores.

La actuación remarcable de Patricia Arquette y Rhys Ifans (Spike, compañero de piso de Hugh Grant en Notting Hill) nos permiten introducirnos en una historia fantástica y aún así creer en ella. Nada por extraño y alejado de la realidad que este sea parece falso.

El filme tiene pasajes cómicos, que intentan adecuarse al estilo hollywoodense, pero con bromas que no alcanzan una notoriedad importante.

Es una película imperdible, con buenas técnicas, buenos actores y con una temática destacable.

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~ por Medusa en febrero 13, 2010.

Una respuesta to “Michel Gondry y la vuelta al día en 80 mundos. Parte 2: Human Nature”

  1. [...] guión creado por Charlie Kaufman (guionista de Being John Malkovich, Human nature, Confession of a dangerous mind, Synecnoche, New York), quien recogió la idea de Michel Gondry, [...]

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